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OPINION: La desgracia de la imposición.

felix betancesPor Félix Betances

La mejor forma de cualquier político poder afianzar una reelección  a un cargo público, no es cuando es impuesto por su partido por encima de las bases del mismo, lastimando los mejores intereses y aspiraciones, así como sus grandes sacrificios y enterrando así sus grandes esperanzas.

Ese ha sido un gran padecimiento que ha estropeado la  débil democracia dominicana a través de los tiempos y que se ha convertido en una deleznable practica de todos los partidos del sistema.

A esa negación de derechos, los políticos dominicanos les llaman inteligencia política, pero eso no es más que un irrespeto y un despropósito político.

En consecuencia, la que sí puede y debe ser una forma legítima y consecuente, es la presentación por parte de cualquier aspirante a una re postulación,  la exhibición orgullosa de resultados tangibles e intangibles de una buena gestión en el cargo que ocupe.  Es decir, que se reelija a una persona en un cargo, no porque lo decidan los dueños de los Partidos, sino por las obras que hayan logrado o realizado a sus congéneres.

Alguien ha dicho, que los pueblos tienen las autoridades que se merecen, simplemente porque las eligen, con lo que no estamos de acuerdo.

Cuando al pueblo se le permite escoger y presentar lo que entiende es lo mejor y a la vez tiene la oportunidad de elegirlo, entonces podríamos estar de acuerdo en algo, pero cuando al pueblo se le imponen candidatos por intereses de otros y en el peor de los casos, se compran votos a altos precios para que resulte reelecto, entonces, estamos frente a un atropello de marca mayor, imperdonable para quienes lo propician.

¿Cuál es la esperanza que puede cifrar un pueblo, frente a un funcionario que en un período determinado, no ha hecho nada por quienes lo llevaron a la posición?  Si no ha hecho nada y ni siquiera se deja ver del pueblo, hay que entender que sencillamente va a seguir haciendo lo mismo; nada, nada y nada.

Lo lamentable es que estamos en un pueblo al que los políticos tratan como personas analfabetas, porque no hay que dudar de  que muchos actúan como tal, y hay otros que votan con el estómago, vendiendo sus votos hasta por la miserable suma de 500 pesos, ignorando que con esto, se condenan a la miseria eterna y fortalecen a sus opresores.

Ojalá y este pueblo dominicano pueda ser respetado y pueda algún liberarse de la “maldición de la imposición”.

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