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OPINION: Las incongruencias de políticos y lugareños.

felix betancesPor Félix Betances.

La política en nuestro país, es como una enfermedad que produce una serie de trastornos, a los que la padecen, entre las que se encuentran la ausencia de sensibilidad, pérdida de memoria, ceguera, y el Síndrome del olvido. La gente llega a ponerse en un estado como de “Comí yo, comió el pueblo.

Ahora que se acerca el período electoral, vemos como surgen cosas que a veces nos dejan boquiabiertos, por ejemplo: la aparición de pre candidatos y pre candidatas que ni ellos mismos se creen que tienen condiciones para llegar a ocupar ciertos cargos públicos, en un país, donde para ocupar cargos públicos, no hay perfiles.

Basta con imaginarse a un vendedor de pollos, o a un agricultor o a un dependiente de Colmado, aspirando a  Síndicos, a Diputados y hasta a Senadores.  Jamás pretendemos minimizar la calidad humana y las condiciones de ciudadanos honestos y trabajadores que estos pudieran tener, lo que queremos es destacar que para ciertas posiciones, se deben exigir determinados perfiles, a fin de que una vez en las posiciones, quienes las ocupen, puedan desempeñarse con idoneidad, honestidad y con la requerida capacidad y garantizarle así al pueblo, un correcto ejercicio de sus cargos.

Es esa una de las razones por las que nuestros pueblos no avanzan, y cada día se les hace más difícil alcanzar el necesario desarrollo ya que con esas debilidades, ningún pueblo puede avanzar.

Es como para deprimirse, cuando uno ve a personas que cegados por la politiquería aúpan y realzan el aspecto político de gobernantes, que nunca han hecho nada por sus comunidades, no obstante haber gobernado por décadas, y que si no han hecho nada, mucho menos esperanzas ofrecen de hacer algo, en una eventual repetición o continuación en el poder.

Es difícil de entender cómo ciudadanos de pueblos que hasta el día de hoy lucen abandonados y con múltiples necesidades tales como la construcción de calles mercados fuentes de empleos, falta de apoyo en todos los sentidos, se dediquen a realzar cualidades de crecimiento político de uno u otro partido, en una visible contraposición con la realidad.

El crecimiento de un partido y lo que es más, los gobiernos ejercidos por esos partidos, deben reflejarse proporcionalmente con lo que ha debido ser el desarrollo de los mismos, de su gente, de sus economías, de su educación etc.

Los partidos en nuestro país, donde nunca se ha vivido una democracia plena, nunca han sido buenos, porque hay que entender que la bondad de un partido, depende indudablemente, de la inteligencia, del buen sentir y del manejo pulcro de sus hombres y mujeres, cosas que han estado ausentes en los que nos han gobernado, dando paso con facilidad, al enriquecimiento ilícito, al despilfarro, al tráfico de influencias, al nepotismo y a lo que en sentido general se puede llamar irrespeto al pueblo.

Es  un contrasentido, ver pueblos que se caen a pedazos con todas las carencias del mundo, a los que nadie les ha hecho caso, preparándose para sin ninguna esperanza de que las cosas puedan cambiar; seguir hacia un rumbo que no les garantiza nada.

Solo hay que esperar que algún día los hijos de los pueblos despierten y puedan superar el fanatismo político, que tanto daño hace a la sociedad.

No nos referimos a ningún caso en especial ya que todos padecen lo mismo.

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