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OPINION: Mataron a Bosch después de muerto

ANGEL-AGUASVIVAS
Por: ANGEL  AGUASVIVAS

El profesor Juan Bosch, fundador del Partido Revolucionario Dominicano y del Partido de la Liberación Dominicana, penetró en la psicología de los dominicanos en una forma tan profunda que se hizo merecedor  del respeto de todos por los aportes que ofreció a la democracia de nuestro país. A través de sus enseñanzas pudimos asimilar conocimientos políticos que permanecerán en la conciencia colectiva de todos.

Ha sido evidente que la conducta de los peledeistas han ignorado muchas de las ideas filosóficas y humanistas de Juan Bosch.  Al profesor Bosch lo mataron después de muerto.  El profesor decía “Nadie muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria”.  Lo menos que han respetado estos sesudos seguidores de este gran intelectual e historiador es la memoria de su líder. Lo traicionaron; han hecho de las creencias y las aspiraciones del profesor  una vergüenza para el futuro de las juventudes dominicanas.

Tenía razón el profesor Juan Bosch cuando hablaba del valor de la palabra. Podemos expresar por ejemplo, que el más aventajado de sus discípulos el Dr. Leonel Fernández ha echado a la basura los más elementales principios de ética y moral politica de uno de los más insignes maestros del realismo socialista de Hispanoamérica. Con su retórica y su sofismo mágico, el Dr. Leonel Fernández ha dado vivencias a las expresiones que dicen que “Cuanto más siniestros son los deseos de un politico, mas pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje”. Leonel Fernández obnubilo a sus seguidores. Ha sido un artífice del lenguaje demagógico.

Nos decía el Prof. Bosch que el sufrimiento, el amor, el sacrificio, el heroísmo, la generosidad, la crueldad, la avaricia, son valores universales, positivos o negativos, aunque se presenten en hombres y mujeres cuyas vidas no traspasan las lindes de lo local; son universales en el habitante de las grandes ciudades, en el de la jungla americana o en el de los igloos esquimales. Leonel Fernández traspasó lo lindes locales y se ha universalizado con toda la tela nebulosa que ha creado su paso por el poder.  Leonel Fernández con su inconmensurable ambición sembró las mas lúgubres y perniciosas semillas de fatalidad para la sociedad dominicana.

Pero no es Leonel Fernández el único que merece ser juzgado por sus desaciertos de politica delincuencial, sino que también su propio partido con las posiciones más recalcitrantes de los dirigentes del comité politico, el cual se ha convertido en una corporación tipo logia en donde la camaradería de complicidad reina entre sus miembros.

Ningún partido en la República Dominicana ha protagonizado escándalos tan desvengonzantes de narcotráfico como el que está experimentando el Partido de la Liberación Dominicana. Son precisamente el presidente del PRD, y su Secretario de Organización, quienes están envueltos en acusaciones directas de compromisos de negociaciones con el narcotráfico y el crimen organizado. El país está pagando muy caro sus consecuencias.

Ha habido mas corrupción e impunidad en los gobiernos del PLD que en todos los gobiernos de nuestra historia republicana. Los tres poderes del estado están contaminados con las acciones de mala administración por las fallas a la ética en la aplicación de la leyes. Todos los dominicanos dignos se sienten frustrados y desesperanzados  por la complejidad de los problemas y la posible salida y solución a la problemática a la actual situación del país.

Es el Partido de la Liberación Dominicano el que ha hundido las esperanzas de moralidad de las nuevas generaciones a un hoyo de descredito. Tendrán que pasar muchas décadas para que la sociedad pueda sanear el actual estado podredumbre existente en todas las capas de la sociedad.

La sociedad dominicana en general está en el imperativo de tomar responsabilidad ante el desliz sociopolítico por el cual esta atravesando el país. Independientemente de las creencias políticas, se hace necesario que las fuerzas nacionales que creen en la realización de una sociedad sana y justa aporten sus mejores esfuerzos, de tal  manera que podamos contribuir a la creación de un ambiente de convivencia más humana. Es hora pues de que todos nos propongamos elegir las mejores soluciones para el mal común que nos aqueja.

Hay dos días en el año en que no se puede hacer nada, y es en el ayer,  y en el mañana. Entonces, es ahora cuando debemos actuar.

 

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