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OPINION: Reconocimientos, valor y precio

felix-betancesPor FELIX BETANCES

El término “reconocimiento”, se refiere al efecto de valorar las cualidades de alguien, para resaltar con ello las buenas acciones que éste haya realizado frente a la sociedad durante todo el tiempo o durante algún tiempo y rendir honor en forma digna y justa.

Existen varias formas de hacer reconocimientos, entre las cuales las más destacadas son: la que conlleva la entrega de algún elemento tangible como puede ser un Pergamino o alguna Medalla y aquel que se circunscribe a solo destacar las cualidades de la persona reconocida, a través de alguna pieza oratoria, ya sea mediante la expresión o lectura de un panegírico u hoja de vida; además de su presentación en público.

Las personas o entidades que se dedican a hacer este tipo de acciones, deben ser cuidadosas al conducir estas actividades públicas, para no caer en  diarismo ya que esto puede llegar sin proponérselo, a la cualquierización.  Lo primero que deben contar es con una imagen pública de calidades incuestionables, especialmente en lo moral y lo social. Si están ausentes esas prerrogativas, no tienen calidad para reconocer a nadie ya que esto desnaturalizaría, lo que en principio pudiera verse como una buena decisión.

Cuando una persona recibe un reconocimiento, también debe estar consciente de lo que recibe, debe estar en capacidad para discernir interiormente, si realmente lo merece o no, contrario a lo que vemos a diario, personas que hasta pelean por que se les reconozca. Ambos casos caen en los extremos.

Valor:   El valor de un reconocimiento o de cualquier homenaje; es la expresión del más alto sentimiento que una persona o grupo reconocido, pueda manifestar en término de satisfacción y agradecimiento como respuesta pública de la sociedad o de un grupo social, por los méritos ganados, nunca mendigados o cabildeados. Es ahí, donde se siente la verdadera satisfacción del deber cumplido, que enaltece tanto a la persona o grupo como a sus familiares, como parte de un conjunto.

Este tipo de reconocimientos, cumple con el sagrado compromiso de dar al que se lo haya ganado, el sitial que le corresponde, sin que esto dé cabida a ningún tipo de cuestionamientos.

 Precio: El precio sin embargo, es aquel que algunos se ven conminados a pagar, para poder contar con un llamado reconocimiento, que no es más que la compra de una acción que en forma de camuflaje se  les vende, con precios determinados, con la ilusión de que sus pagos, son contribuciones y que en la mayoría de los casos, recaen en el mejor postor; ni siquiera en el más merecedor de dicha escogencia; en otras palabras, se otorgan los galardones, según los precios que paguen los postulantes.

Eso ha traído en muchos casos numerosos cuestionamientos, que han hecho perder la credibilidad de muchas instituciones que se dedican a reconocer a personas o entidades y que por sus acciones, en muchos casos han sido calificadas de vulgares comerciantes. Basta con ver lo que se ha hecho con políticos, funcionarios, comerciantes, entre otros.

¿De qué sirve tener un florilegio de reconocimientos, si éstos han sido negociados, si no han sido recibidos en forma honesta, si no han sido obtenidos mediante un procedimiento de pulcritud, diafanidad y justeza?.

La diferencia está en que cuando se reciben las cosas de manera espontánea y con procedimientos diáfanos y alto espíritu de sinceridad, éstas se reciben con el corazón, con amor,  con espiritualidad y su agradecimiento es eterno; mientras que cuando se reciben a través de una manipulación comercial, éstas en la generalidad, se reciben como un simple objeto por el que se pagó un precio.

Siempre se ha dicho que las cosas hay que hacerlas bien o mejor no hacerlas, porque todo se llega a saber y cuando no se hacen bien; en muchos casos; el arrepentimiento llega muy tarde.

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