Locales REGIONALES

OPINION: Sangre nueva Vs. sangre vieja en Barahona

POR RAMON LOPEZ YNOA

En Barahona tenemos precandidatos con sangre ya decadente, pero también tenemos con sangre nueva

El organismo humano, en un proceso natural y obligado, cambia su sangre cada cuatro meses, los glóbulos rojos se renuevan cada 120 días, y nadie se da cuenta de que esto sucede, y trasladando, como metáfora lo que ocurre en el organismo biológico, también debería darse en la sociedad, de manera natural, la transmutación de la sangre que corre por el organismo social como forma de su renovación y su permanencia.

Aunque el cambio de la sangre en el organismo es un proceso natural y obligado, lo mismo no ocurre en los procesos políticos dominicanos en el que muchos entienden que tienen vida eterna en sus funciones; se creen eternos.

En su más reciente comparecencia ante el país, el Presidente de la República dijo que confiaba en presenciar “una campaña limpia, basada en propuestas y centrada en llevar bienestar a nuestra gente, una campaña que inyecte sangre nueva a nuestra vida política”. De manera súbita, de repente, la referencia a la “sangre nueva” penetró en lo más profundo de la psiquis de la sociedad de tal manera que se ha viralizado en las redes sociales tomando formato desde memes hasta nuevos motivos para nuevos slogans de campaña y nuevos temas de campaña.

Esto demuestra que las palabras del Presidente sintonizaron con el sentir de la sociedad.

Aunque el segmento político de la sociedad dominicana ha interpretado que la referencia a la “sangre nueva” se hizo en alusión a las aspiraciones presidenciales del compañero Fernández, una forma de decirle “ni tú, ni yo”, lo cierto es que el tema no fue del todo nuevo para quien suscribe siempre que se recuerde que, aquí en Barahona, hemos propugnado públicamente por sangre nueva, por la renovación, en las aspiraciones a las diferentes posiciones electivas, tanto municipales como provinciales.

Supongo que el presidente Medina no previó que su alusión a la “sangre nueva” tendría un influjo en la sociedad de dimensiones inconmensurables, un impacto que desbordaría a su target,  no intuyó que el pueblo lo tomaría para sí como referente para dividir a los precandidatos que ya se inscribieron entre los de “sangre vieja” y aquellos de “sangre nueva”.

A nivel local, los agentes políticos deberían llegar a entender que a todos nos llega nuestra fecha de vencimiento; así como la sangre se renueva de manera natural, así tienen que renovarse “los glóbulos rojos” de la política, cada cuatro años. Esa sangre ya decadente,  vencida por el tiempo de vida útil, tiene que ser sustituida, so pena de que se quiera un organismo agonizante por falta de oxígeno.

En Barahona tenemos precandidatos con sangre ya decadente, pero también tenemos con sangre nueva; precandidatos con catorce y más años de ejercicio que ya dieron lo que iban a dar y que ya llegaron a su fecha de vencimiento, pero, también tenemos precandidatos con ímpetu y nuevas  vitalidades que darían al entrar por primera vez al torrente sanguíneo de la sociedad, con nuevas propuestas de soluciones sintonizadas con los  nuevos tiempos.

Siempre he simpatizado porque las nuevas generaciones vayan sustituyéndonos. Por eso, no opté por una precandidatura; a ellas les pertenece el presente.

Sangre nueva para los nuevos tiempos. No se pueden esperar resultados diferentes, nuevos, con personas que siguen, y seguirán, haciendo siempre lo mismo. Albert Einstein decía que “la locura es seguir haciendo siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.

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